Angela Gallo es una doula y fotógrafa de partos australiana. Una doula, para que nos entendamos, es una mujer que proporciona información, apoyo físico y emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto. Su labor consiste en acompañar a las mujeres durante el camino hacia la maternidad y además captura con su cámara los momentos más emocionantes del alumbramiento, dando también asistencia a los partos que se deciden llevar a cabo fuera de un hospital.

Angela Gallo

El objetivo de su trabajo es, según ella, cambiar la percepción que se tiene sobre el parto: dejar de verlo como una experiencia fría y traumática cuando para ella es un acontecimiento repleto de poder y belleza. Según sus propias palabras dar a luz es “una experiencia transformadora que nos permite conectar con nuestros cuerpos, nuestros bebés, nuestros seres queridos y nosotras mismas”.

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Siendo como es la llamada “Era de la Comunicación”, Angela ha encontrado en las redes sociales la plataforma perfecta para dar a conocer su trabajo, pero lo que no podía imaginar es que estas, a la vez, podrían ser las peores enemigas del mismo. Cada vez que sube una foto a Facebook (o Instagram, ya que son la misma compañía), es baneada durante uno, tres o incluso siete días. A día de hoy está a sólo una denuncia más por contenido inapropiado de la suspensión definitiva de la cuenta. La justificación que dan estas plataformas es que su contenido es demasiado explícito e incluso lo tildan de “pornográfico”. Es especialmente frustrante esta censura para una profesional que persigue el objetivo de difundir el mensaje de que el parto no es un acontecimiento que debamos percibir como asqueroso o grotesco, sino todo lo contrario.

Para esta doula, este tipo de censura es síntoma de algo que va mucho más allá, de un sistema, una cultura y una sociedad donde la pornografía está mucho más visibilizada que los partos, pero estos son considerados pornografía. Está claro que no todo el mundo quiere ver cuerpos desnudos en sus timelines, pero eso no es razón para censurarlos sistemáticamente. De hecho, la mayoría de quejas o críticas a sus fotografías vienen por el hecho de que se representa el parto, no por los cuerpos desnudos de madres y bebés propiamente. Esto refleja que el alumbramiento es un tabú, no un proceso normalizado como lo que es: algo natural y que lleva ocurriendo desde siempre.

Uno de los comentarios que más se repite es el que reprocha que las mujeres siempre están buscando llamar la atención. Esta clase de opiniones muestra, una vez más, la falta de igualdad que hay cuando hablamos de mostrar el cuerpo o sus procesos naturales en público dependiendo de si eres hombre o mujer. Por ejemplo, y sin alejarnos mucho de la pornografía, las imágenes o vídeos donde aparece semen están mucho más normalizados que aquellos en los que se muestra sangre menstrual o placenta, siendo ambos sustancias naturales producidas por el cuerpo. No hablamos de la tolerancia a nivel individual de ver este tipo de fluidos en una fotografía, sino la tendencia social a demonizar unos y a aceptar otros.

Por supuesto esta censura ha afectado directamente a su carrera. Angela fue premiada por la International Association of Birth Photographers por una fotografía que mostraba a una mujer dando a luz justo en el momento en el que la cabeza del bebé comienza a asomar.

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Precisamente por mostrar ese momento y que, inevitablemente, apareciese el cuerpo desnudo de la mujer, perdió muchísima cobertura en los medios. Como respuesta, editó la fotografía para hacerla “políticamente correcta” y aprovechó para lanzar un mensaje:

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Esta australiana tiene grandes planes de futuro ahora mismo: tiene abierto un crowdfunding para recaudar dinero y viajar así alrededor del mundo y capturar las experiencias de los partos de mujeres de diferentes países en su proyecto “Diario de una doula trotamundos”. Su objetivo es abrir las mentes, humanizar los partos y hacer ver lo bonito del proceso, desafiando las normas sociales y culturales que hay en torno a dar a luz a día de hoy.

Mientras tanto, sigue en su lucha contra la censura y no pierde la esperanza de que poco a poco vayan cambiando las tornas en cuanto al papel de la mujer en internet y la libertad de esta en las redes sociales.

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